15-M: la muerte de la (palabra) izquierda (Juanlu Sánchez, en Escolar.net)

El 15-M se resiste a definirse como un movimiento de izquierdas. No hay pancarta que la nombre, no hay cántico que la reclame, no hay comunicado que la mencione: la palabra ‘izquierda’ ha sido descatalogada del manual de cultura política que este movimiento multicéfalo propone para el futuro.

El grupo de trabajo de Economía de Sol trabaja sobre 22 propuestas entre las que se incluyen la tasación de transacciones financieras, la banca pública, el aumento del salario mínimo, el rechazo a la reforma de las pensiones, el 0,7% para Cooperación o políticas económicas de género. En Salud reclaman sanidad pública universal, en Educación cuestionan el papel de los colegios concertados. Aunque hay grupos de trabajo minoritarios con otro tipo de mensajes de inspiración más anarquista o “autónoma”, las iniciativas de los más numerosos podrían encontrar su fundamento en la política de lo que hasta ahora se ha llamado izquierda. Pero preguntas y te dicen: no, no somos un movimiento de izquierdas.

En el manifiesto de Democracia Real Ya se hace referencia a “la igualdad, el progreso, la solidaridad, el libre acceso a la cultura, la sostenibilidad ecológica y el desarrollo, el bienestar” garantizados por un gobierno que “debe ser del pueblo”, a la vez que se critica el bipartidismo “PPSOE” como fuente de muchos de los problemas sociopolíticos.

Y, sin embargo, Democracia Real Ya comentaba ayer en twitter que “entrar en derechas o izquierdas es un debate semántico. Mientras que el marketing político lo paguen los bancos no habrá ni una ni otra”, por lo que “estamos buscando algo diferente porque lo que hemos visto hasta ahora, no ha funcionado”.

La cuestión de la narrativa no es anecdótica y afecta a todo el escenario político, sacudido y nervioso tras el adelanto electoral, ávido además de hacer guiños a “los indignados” y sobre todo de recibirlos. He estado en encuentros informales entre personas muy activas del 15M y otras integradas en grandes organizaciones políticas tradicionales y todo lo que éstas últimas reclamaban era que los del 15M se declararan “de izquierdas”. Para poder comprenderles, otorgarles una categoría en su forma de ver el mundo y descansar en paz antes de seguir hablando.

Otro ejemplo de que no hablamos de un capricho ni una ocurrencia de Sol: antes del 15M, en el mes de enero, en la presentación en sociedad de Equo, el nuevo partido ‘ecosocial’, Daniel Cohn-Bendit soltó una perla que dejó fríos a algunos de los asistentes de más trayectoria: “Los ecologistas no somos ni de izquierdas ni de derechas”. Luego tuvo que matizar, ante la inquietud palpable: “Estamos contra la derecha y para cambiar la izquierda“.

Y de nuevo cito un tuit de DRY: ”Nosotros vamos más allá de ser de izquierdas o derechas. Son ideales que dividen a los que están abajo de la pirámide”, un argumento que bebe de la misma lógica que estas palabras de Ollanta Humala en la campaña electoral que le ha conducido a ser presidente de Perú: “Yo no soy de izquierdas ni de derechas; yo soy de abajo”.

Resulta que no estábamos presenciando la muerte de las ideologías sino la muerte de la terminología y puede que de algo más. Los sociólogos y politólogos ya nos dirán si es porque hablar de “conciencia de clase” del “proletariado” ya no tiene sentido para universitarios frustrados. O si es porque se ha baboseado tanto sobre el vocabulario de izquierdas que al final ha perdido su valor y, como ocurre con todas las palabras vacías, desaparecen. O porque la heterogeneidad y la obsesión por el consenso evita etiquetas para evitar escisiones. Si es porque el esquema ya no es trabajadores contra el capital sino representados contra representantes, o si es porque la red está construyendo una sociedad donde la inteligencia colectiva se nutre de eficacia de lo individual más que de la fuerza de lo colectivo.

No me digan que no está interesante la cosa.

 

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2 comentarios

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2 Respuestas a “15-M: la muerte de la (palabra) izquierda (Juanlu Sánchez, en Escolar.net)

  1. Interesante. En principio, sorprende que hablar de lucha de clases sea apolítico😉 y creo que aunque la izquierda arrastre una fuerte crisis, tiene motivos para reivindicarse. Pero es comprensible la huída de las etiquetas, también.

    Me ha gustado el artículo, saludos🙂

    • En realidad no es apolítico hablar de la lucha de clases, sino debería ser apartidista. Negar que hay clases es una tontería, y el problema es que la gente no piensa que sigan existiendo, con eso de la ‘clase media’, esa que se ha dedicado a atar perros con longanizas en épocas de bonanza…

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