La culpa de la escasa oferta de música en directo de Madrid es del Ayuntamiento (en Madrid Me Mata)

Madrid Me Mata escribió esto ayer, y merece la pena reflejarlo:

 

Treinta años después de La Movida, Madrid es una ciudad constreñida en lo que a música en directo se refiere. Y lo es por culpa de la excesiva normativa municipal, que impide cualquier tipo de actuación musical en locales públicos que no dispongan de licencia para ello.

El grito de alarma lo lanzaba un bar modesto que ha programado más de cien actuaciones de grupos noveles en el último año y que ya no volverá a acoger conciertos debido al acoso de la Policía Municipal sobre el local. La denuncia se amplificaba a través de Menéame y de otras páginas que malinterpretaron la noticia y achacaron la prohibición a una nueva norma municipal.

La excesiva regulación no es nueva, lo que sí que es de actualidad es el acoso del Ayuntamiento, que hasta ahora hacía la vista gorda ante los locales que programaban pequeños conciertos en formato acústico (en la mayoría de los casos un sólo cantante con su guitarra desenchufada) y que ahora se dedica a poner multas por toda la ciudad.

En Madrid, solamente las grandes salas pueden acoger conciertos. Estos locales no son demasiado abundantes en la ciudad -en parte también por las licencias, que pueden tardar siete o más años en llegar-. Algunas incluso programan actuaciones desde hace años sin licencia o con la petición en trámite.

En el otro lado, centenares de artistas noveles buscan lugares donde actuar, locales que no encuentran debido a que las grandes salas no pueden rentabilizar sus actuaciones porque no atraen público suficiente y los locales que antes los acogían no se atreven por el miedo a las multas. La situación queda muy bien resumida en el artículo de Guillermo D. Olmo publicado en el diario ABC. «Hay gente que llena estadios, pero también hay gente que está empezando que lo que llena son bares de cien personas o menos. Si a este tipo de locales se les persigue, hay bandas y grupos que no encontrarán donde expresarse», explica con lógica Julio Ruiz.

¿Es la situación de Madrid algo habitual? Sólo hay que mirar -de nuevo- a Barcelona para ver un ejemplo diametralmente opuesto. Allí, hace cuatro años, su ayuntamiento modificó la legislación y permitió a 191 locales albergar conciertos de pequeño formato, un cambio que luego se extendió a toda Cataluña, explican en JNSP.

Desde MMM solicitamos al Ayuntamiento que deje de tirar piedras contra la cultura madrileña y acometa un cambio legislativo que los ciudadanos piden a gritos. Evidentemente, cualquier local no puede albergar un concierto con guitarras, bajos y batería a un ritmo atronador, pero sí a un cantante y a su guitarra acústica.

Concierto de Locura (http://www.locura.es/) en el PicNic Bar (http://www.myspace.com/barpicnic), en noviembre de 2010. Foto de la página de Facebook de Locura

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