Maradona no es una persona cualquiera

Julio de 1990. Final del Mundial de Italia. La reunificada selección Alemana (hecho que no conocía entonces, a los ternascos 7 años) contra Argentina. La Argentina de Diego Armando Maradona. Ya conté en la entrada ‘Final de un Mundial’ con quien iba en ese partido, en medio de la incomprensión por ser el único de mi alrededor que iba con Argentina.

El Diego, el Barrilete Cósmico, el Pelusa, Maradó… Vamos, Maradona, para entendernos. Como se suele decir, personaje que no deja indiferente a nadie, personaje amado y personaje odiado a partes iguales. Y que a mi, de siempre, me ha fascinado.

22 de junio de 1986, Mundial de México: marca el mejor gol de la historia (e impagable con la celebérrima narración de Víctor Hugo Morales). Y el gol más cabrón posible (“El gol fue con la mano. Los gritos con el alma”). Argentina, Maradona, termina levantando el trofeo.

17 de marzo de 1991. Primer positivo por dopaje de Maradona, tras un Nápoles – Bari. Ahí comienza la caída.

Septiembre de 1992: un gordo, rotondo Maradona, ficha por el Sevilla.

21 de junio de 1994: Mundial de Estados Unidos. Maradona marca contra Grecia y lo celebra desencajado con la cámara. Da positivo en el control antidopaje del siguiente partido, contra Nigeria. Final de su carrera como jugador de fútbol (de verdad), aunque luego jugó 31 partidos con Boca Juniors entre 1995 y 1997.

¿Y después? Clínicas de rehabilitación, en Argentina y Cuba. Escándalos y más escándalos. Tatuajes del Ché Guevara, entrevistas con Fidel Castro, declaraciones de las que hacen subir el pan. Hijos no reconocidos. Una iglesia en su nombre. Estar al borde de la muerte. Y resucitar.

Maradona, creo yo, y como muchos, es una especie de héroe, con sus tentaciones – en las que cae sin medida – y su grandeza (en los campos), adoración sin medida tanto en Argentina como en Nápoles. Ni Messi, ni Pelé, ni Cruyff, podrán compararse nunca con Maradona. Jugar, Messi jugará mejor, seguramente, aunque hasta que gane un Mundial el runrún continuará. Podrá meter goles similares como este y este, encandilar a los aficionados cada fin de semana. Pero no será igual considerado nunca. ¿George Best? ¿Cantona? Tampoco, y además, ni cerca. Pero estos dos, junto a Maradona, son jugadores malditos: la gente no les respeta, les ama. Va más allá que la simple admiración. Son capaces de lo mejor y de lo peor. De un genio que es capaz de pegarle una patada a un hincha del Crystal Palace, del extremo ye-ye conocido como ‘Quinto Beatle’ que se bebe a sí mismo hasta morir, el D10S que está totalmente trastornado y lleno de sí mismo mientras esnifa cocaína.

Y como todo Dios (no “como todo dios”), pues el culto ha dado en películas, libros, canciones y documentales. Y muchos hablan no sólo de las grandes glorias, sino también de las caídas y recaídas, para hablar de sus resurrecciones. El camino de san Diego (2006), el biopic Maradona, la mano di Dio (2007), el documental Amando a Maradona (2005), el El día que Maradona conoció a Gardel (1996), la autobiografía Yo soy el Diego, el libro comparativo y ensayo contra los mitos Comediantes y mártires: Gardel, Evita, el Ché y Maradona, Maradona: Iconografía de la patria, etcétera, etcétera, etcétera. Y esto de cine y libros como pequeña muestra de ‘sólo’ un futbolista, para muchos.

Pero es el documental Maradona, por Kusturika (2008) el que da, desde mi punto de vista, una visión grande del personaje. Salen sus miserias más misérrimas, entrevistas en las que se ve endiosado, cantando canciones dedicadas a él mismo (¿quién hace eso?), con su familia, con cohortes de seguidores, aparecen ritos de su iglesia… Y se entiende totalmente que El Pelusa esté loco, esté trastornado totalmente: un chaval de un barrio misérrimo que a los 16 años debuta con la selección argentina y que es considerado ya El Salvador, el Mesías del fútbol argentino, que a los 22 es fichado por el FC Barcelona por la mayor cantidad pagada por un futbolista hasta la fecha, que en Nápoles – ciudad trastornada – se gane la liga y la UEFA (nunca un equipo del Sur de Italia había ganado la liga)… Ver las imágenes del documental hacen que se entienda al personaje Maradona, y que se llegue a pensar “Me pasa lo mismo, y yo acabo peor que este”.

Y para los minutos musicales, canciones sobre Maradona:

La que quizá es más conocida es la de Calamaro, con título… ‘Maradona’. Es de estas canciones que parecen hechas para un estadio directamente.

Manu Chao tiene dos. En Santa Maradona (es de Mano Negra, de hecho), hay coros de “Maradó, Maradó…” y narraciones de fondo de goles suyos. Bueno, y habla de Maradona, al fin y al cabo. Y luego tiene la canción ‘La vida tómbola’, que sale en Maradona por Kusturica.

Un tal Rodrigo tiene una canción llamada ‘La mano de Dios’, que aparece también en el documental de Kusturica – en la que digo que sale el mismo Maradona ‘cantándose’. Y que aquí está. Yo me preguntaba viendo esto lo que le debía pasar por la mente a Claudia (su ex mujer) y a Dalma y Giannina – mujer del Kun Agüero – (sus hijas) en el estribillo de “Diego Diego olé olé olé” y cuando salen al escenario. ¿Pensarán que su padre es normal, psicológicamente hablando?

Sea como sea… ¡Larga vida al Diego!

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5 comentarios

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5 Respuestas a “Maradona no es una persona cualquiera

  1. Fer

    Y bueeeno (léase con acento argentino), el libro que ando leyendo, “Maradona: la mano de dios”, de Jimmy Burns, incide mucho en las condiciones en que vivió, familia pobre, madre hiperprotectora, padre volcado en su hijo…pasó de ser el hijo predilecto a ser el sostén familiar. Y luego el sostén de muchísima más gente!

    Yo creo que es un desgraciado. Mientras que Cruyff o Pelé son tipos (o parecen) encantados de sí mismos, Maradona tiene pinta de esquizo total. A mi, al final, me ha terminado por cargar. Me parece que es un tipo con más folklore que otra cosa, y eso terminó por tapar su fútbol.

    • Estoy contigo en lo esquizo de Maradona. Y vamos, que acabe cargando es fácil. Yo no se cómo sigo aguantando, la verdad. Creo que porque paso bastante de las cosas que hace y dice… pero claro, los que se escandalizan cada vez que abre la boca se acuerdan mucho más del personaje que del fútbol, y normal cargarse y odiarle.

  2. M

    Coincido con ambos, es la persona más cansina del Universo. Supongo que varias circunstancias sociológicas, políticas y geográficas le hiceron llegar al mundo dotado de unas condiciones inmejorables para ser un dios y que le arruinaran la vida con el trato reservado a ellos.

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