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Sobre el cine planobaldosista

Hoy, día que vuestro blog de fondo de armario está petando el número de visitas gracias a su aparición en el blog de Paco Nadal en El País *** pongo el link bueno, que había puesto otra entrada *** (tras estelar aparición de fondo en el Teleberri de ETB 2 haciendo tortilla de patatas y mención en la sección de fúmbol de The Guardian – para que vean ustedes cuán importantes y polivalentes que somos por aquí, así como carentes de evaluación psicológica), me toca hablar mal. Sí, me toca hablar mal. O mejor dicho, plantear una reflexión a partir de hablar mal.

Ayer los miembros de la batcueva nos pasamos por el videoclub de cabecera – sí, sigue habiendo videoclubs, y somos así de snobs que hasta hacemos uso de ellos – y pillamos un par de películas. Y una de ellas la pusimos después de cenar. La experiencia no pudo ser más aleccionadora: un director español haciendo una peli que podría calificarse – desde mi humilde y profana opinión – como francesa, es una garantía de 90 minutos de trepidante… nada. Nada. Absolutamente nada. La peli en cuestión, En la ciudad de Sylvia (2007), de  José Luis Guerín, trata de un tipo lindo-lindo mirando mucho a chicas guapas, y en una de estas se pone a perseguir a Pilar López de Ayala. Durante demasiado tiempo. Y como no soy de destripar películas, no diré mucho más, ya que esa persecución y poco más fue lo que aguanté.

Casualmente hablamos también ayer de la polémica en torno a la crítica de la 65ª Mostra de Venecia, en especial a la película Shirin de Kiarostami (enlace al artículo), en la que Boyero escribió:

“No me pregunten por el final. Yo también me largué a la mitad de este pretencioso e insoportable experimento. La vida es muy corta para desperdiciarla con tonterías disfrazadas de arte”

Como al Sr. Boyero le pasó, no pude evitar largarme de la película, aunque en vez de a la calle, fuese para chatear en el CaraLibro y leer tonterías en Internet. Y por cierto, me recuerda lo que dice Nick Hornby sobre dejar libros, que muchos lo toman como un sacrilegio, y que puede venir al caso:

” I am not particularly interested in language. Or rather, I am interested in what language can do for me […] But I do not wish to produce prose that draws attention to itself, rather than the world it describes, and I certainly don’t have patience to read it […] I am simply pointing out my own tastes and limitations as a reader. To put it crudely, I get bored, and when I get bored I tend to get tetchy. It has proved surprinsingly easy to eliminate boredom from my reading life. […] If reading books is to survive as leisure activity, then we have to promote the joys of reading […] But please, if you’re reading a book that’s killing you, put it down and read something else” (The Complete Polysyllabic Spree, pp. 4-6) – Trad. más abajo

A lo que iba: el caso es que una serie de directores de cine – adivinen quien estaba dentro de esa plétora – escribieron una carta conjunta al periódico para quejarse del crítico.

Por lo cual, la reflexión que se solicita: ¿Qué es el cine?, como utilizó André Bazin como título de su libro más influyente. ¿Para qué veo/ves/vemos películas? Obviamente, veo/ves/vemos películas cada uno por sus razones, e igual que la película que medio vi ayer a mi no me gustó – que sí, que la fotografía, iluminación, escenario (Estrasburgo), personajes muy bien y muy bonito todo – porque no pasaba nada. Y supongo que para talibanes del planobaldosismo – que de todo hay – esto es una herejía. A Rossellini se lo fundieron a críticas por Viaggio in Italia (Te querré siempre), porque se consideró entonces – 1953 – que no pasaba nada. A los de la Nouvelle Vague les flipó, y no me acuerdo ahora cual de ellos – creo que Jacques Rivette – decía que estaba en el Top 3 de películas de la historia. Y Laura Mulvey goza profundamente con esta película. Pero me temo que aunque puedo admitir su valor dentro de la historia del cine, no la volveré a ver ni jarto vino. Porque no me pongo una película para bufar, bostezar y esperar ansioso que hay algo que pase. Y que el lenguaje cinematográfico es importante a la hora de realizar una película, pero… ahí no se queda eso. Igual me pasa con los virtuosos del rock, esos que se marcan solos de 45 minutos. O en los libros donde prácticamente sólo hay descripciones.

Sólo como curiosidad: Boyero dice de En la ciudad de Sylvia que es “Experimental, obsesiva y agotadora. (…) plúmbea evocación del amor fugaz y la mujer soñada”. Por si alguno se anima

Trad: 
“No estoy particularmente interesado en el lenguaje. O mejor, estoy interesado en lo que el lenguaje puede hacer por mi […] Pero no quiero producir prosa que establece la atención sobre sí misma, en vez del mundo que describe, y desde luego, no tengo paciencia para leerla […] Estoy simplemente apuntando a mis propios gustos y limitaciones como lector. Para ponerlo crudamente, me aburro, y cuando me aburro tiendo a ponerme muy irascible. Se ha probado que es sorprendentemente fácil eliminar el aburrimiento de mi vida lectora […] Si leer libros ha de sobrevivir como actividad de ocio, tenemos por tanto que promover las alegrías de leer […] Pero por favor, si estás leyendo un libro que te está matando, apártalo y lee otra cosa”

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El Clásico (Reloaded)

Con la que se nos viene encima de clásicos, qué mejor que recordar la entrada hecha hace aproximadamente un año al respecto.

Para los que aún no se hayan enterado:

- LIGA, 16 de abril: Real Madrid Vs FC Barcelona. 22:00 h., La Sexta y autonómicas

- FINAL DE LA COPA DEL REY, 20 de abril: 100.000 vatios de potencia para acallar los pitos al himno, y un FC Barcelona Vs Real Madrid. 21:30 h., TVE 1.

- CHAMPIONS LEAGUE, 27 de abril: Real Madrid Vs FC Barcelona. 20:45 h., sabediós (supongo que Digital + y TeleEspe)

- CHAMPIONS LEAGUE, 3 de mayo: FC Barcelona Vs Real Madrid. 20:45 h., TVE 1.

Y que Dios nos pille confesados.

(Entrada del 9 de abril de 2010)

Mucho se ha escrito sobre fútbol más allá de su ámbito ‘natural’, desde Camus hasta Nick Hornby, pasando por Fernando Marías. Muchas canciones hay asociadas al fútbol, o alrededor del fútbol, desde las de Ska-P sobre el Rayo hasta el You’ll Never Walk Alone (¡vaya ejemplos más similares que elijo!). Y, por supuesto, hay películas de todos los colores sobre fútbol, desde ese Silvester Stallone haciendo de portero parapenaltis en Evasión o victoria hasta Buscando a Eric, que no es tanto sobre fútbol, pero Cantona siempre implica fútbol, haga lo que haga. Pero este no es ni el lugar ni el sitio de hacer recuento sobre TODO lo escrito/cantado/realizado sobre fútbol. Esta semana, como dos veces cada temporada, es semana de Clásico. A eso vamos.

Entonces, ¿qué hay sobre el Madrid y el Barça? Vamos, digo, más allá de DVD’s de los clubes, documentales sobre temporadas o jugadores, discos horterazas con canciones ultras, biografías de jugadores, de expresidentes y directivos, libros sobre historia del club, etc. Intentaré ver algo sobre los vínculos entre estos dos equipos y la ‘cultura’ (WHAT?? Culqué? ¡Fúmbol! ¡Queremos fúmbol!). Veamos, que formen los equipos:

CINE, SERIES, ETC.:

Real Madrid CF:

Zinedine Zidane, un portrair du 21e siècle (2006), brillantemente traducido como Zinedine Zidane, como un sueño. Sí, seguramente entra dentro de la categoría de ‘documental’, pero aquí no. Porque esto es mío y lo clasifico como quiero. El caso es que sale ‘sólo’ un partido, un Real Madrid – Villareal de… ¿2005? No me acuerdo, la verdad.

Real: La Película (2005). No es coña. Está en IMDB. Y debe ser cojonuda, sí.

Torrente 3 (2005): Iker Casillas (AKA ‘El internauta’), Guti, e Iván Helguera tienen una aparición estelar, por lo visto. No he visto la película, ni creo que la vaya a ver nunca. Pero ahí está.

FC Barcelona:

¡Una serie! ¿Alguien llegó a verla? Se llamaba Delantero (Traducción literal de All in the game, como todos sabemos), y era una especie de biografía de Gary Lineker, de cuando fue a jugar al Barça.

Oliver y Benji. Sí. ¿No os lo creéis? Pues Oliver Atton… ¡Ficha por el Fútbol Club Barcelona! . Hay hasta una página de Facebook para los que se disgustaron con la noticia.

Le pèlerin de Camp Nou (2006). Primeras noticias, la verdad. Una película… ¿¿¿sudanesa??? El gafapastas ortodoxo que llevo dentro está entre retorciéndose porque es sobre fútbol (caca, caca, caca) y gozando por ser una película sudanesa. Y mi yo cafre está sufriendo el efecto contrario: ¡Fútbol! ¿¿Sudán?? Hay drojjjjas de por medio. Habrá que verla. Nunca termino de hacer caso al gafapastas ortodoxo. Una lástima, sí.

MÚSICA:

Real Madrid CF:

Lo primero que viene a la cabeza es Plácido Domingo, y su interpretación del himno del centenario, compuesto por el ex-Mecano José María Cano. Horroroso, tengo que decir. Creo que Ramón Calderón terminó volviendo al himno antiguo. No le culpo. Decir que en la web del Real Madrid hay varias interpretaciones de su himno. ¡Anda, coño, como el PP! (Una pena que no encuentro en la página dónde escuchar semejantes estropicios. No puedo mirar mucho rato seguido)

Luego tenemos que recordar la aparición estelar como corista del nunca realmente ponderado -y y casi ex-madridista -Guti en el último álbum de Joaquín Sabina, en la canción ‘Tiramisú de limón’.

FC Barcelona:

También himno. Pero esta vez Serrat, cantando el Cant del Barça en el centenario, sin versiones. A pesar de lo lamentable del sonido, ahí está. Y queda bastante mejor que el himno operístico de Domingo, desde mi punto de vista.

Los Planetas, La Copa de Europa. Se dice, se cuenta, leí una vez en una fuente totalmente no fiable que Jota hizo esta canción en honor/por/ gracias al gol de Koeman en la final de Copa de Europa de 1992 en Wembley. Además, en Un buen día sale una mención a Raúl: ‘he bajado al bar para desayunar y he leído en el Marca que se ha lesionado el niñato’. Gran tipo el Jota.

LITERATURA:

Aquí es más complicado. A nivel de las letras me cuesta más pensar en algún ejemplo, o buscarlo. Parece que aquí sí que encontramos más problemas entre este ámbito y el balompié. Pero vamos, se me ocurre la ‘rivalidad’ de Vázquez-Motalbán y Javier Marías, por ejemplo, que cada uno desde sus columnas defendía sus colores (que luego Marías por ejemplo recopiló en Salvajes y sentimentales donde a-saber-por-que-complejo se pasaba la mitad de las columnas defendiendo el antifranquismo del Real Madrid tras la Guerra Civil y el apoyo del abuelo Patxi al Atlético de Aviación). Pero no caigo de libros que hayan aprovechado el tirón y hablado de estos equipos. Seguro que alguna pequeña referencia sale por ahí, pero nada muy específico. Así que se agradecen colaboraciones (como en las categorías anteriores, claro)

¿Sabéis de libros, películas, canciones, series, loquesea de ficción/semi-ficción, relacionado con el Madrid y el Barça? ¿Sabéis de jugadores de ambos equipos que hayan aparecido en películas o así? ¡Vamos, sed valientes! 


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QBEC: Un año vista (y galería de fotos)

El pasado viernes 1 de abril, este, vuestro blog, cumplió un añito. Era Semana Santa, hacía buen tiempo, la alergia asomaba, Madrid estaba desierto, y ¡Qué Bonito Es Criticar! comenzaba. 

Desde entonces muchas cosas han pasado, aunque no tantas por aquí. Decía en el Manifiesto Fundacional que el objetivo era escribir un par de veces con semana. Y sin ir más lejos, la última publicación es del 15 de febrero, quedando marzo como único mes sin escribir o copiar-pegar algo. Oposiciones, paro, trabajo, cambio de batcueva, cosas varias… vamos, que tampoco tengo obligación de actualizar esto en ningún momento, faltaría más.

El caso es que han quedado por ahora 62 entradas (5,16 al mes, 0,17 al día), 208 comentarios, 405 etiquetas, etc. Muchos artículos copiados – gracias a El País, The Sabotage Times, The Guardian y a Chapapote Discursivo, sobre todo – y el resto de producción propia, hablando de fútbol, de música, de cine, de libros, de Wikileaks, tonterías varias… Con 4463 visitas (ahora se vive de las rentas y el spam), el día de más follón fue el 21 de enero, cuando un artículo de Diego Manrique causó sensación, agitando la blogosfera con 56 visitas. De la producción propia, mi incursión en la crítica musical con el artículo sobre el concierto de The Bleach en septiembre ha sido el que ha triunfado – aunque en el global sean World Changing Gigs (Conciertos que cambian el mundo), que es un híbrido, y el que escribí sobre ‘La Librería’, de Penelope Fitzgerald. El mes con más visitas fue diciembre, con 533, y el que menos junio, con 142. Vamos, en pleno follón.

En fin, agradecer a todos los que me habéis leído, habéis dejado algún comentario, habéis encontrado algo gracias a Gúgel, etc.

Aprovecho para inaugurar el widget en la barra lateral que mostrará fotos que voy subiendo de Madrid a Flickr, que también ocupa un trozo en esta entrada.

Muchas gracias por su visita, y que siga la fiesta

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La galería de JaimeJoAlon en Flickr.

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French people need to cheer the fuck up: a critique of French cinema

Formula for French cinema: chain smoke ciggies, gaze longingly out the window and look constantly narked. Rinse. Repeat. Simple this film lark.

By Lucy Sweet, in The Sabotage Times

Je suis moody

Last weekend, I watched a lot of French movies. As I usually only watch Dannii Minogue: Style Queen while eating Dairylea Lunchables, I can’t think what came over me.

Maybe I was just being a ponce. Because unless you’re actually French, giving your pseudo intellectualism an airing is one of the main reasons why anyone watches French films. Are you a tedious goatee-bearded tosspot out on a Guardian Soulmates date? Watch a French movie. Are you a sexually predatory university lecturer wishing to impress a nubile foreign exchange student? Watch a French movie. Are you a Belle and Sebastian fan who is crushingly, crushingly alone? French movie.

My conclusion after watching these films was that French people need to cheer the fuck up. Also, I realised that although French films enjoy an elevated reputation as ‘arthouse’, they’re usually about as ‘arty’ as a Thomas Kinkade painting of cottage by moonlight. Also, they are full of clichés. Regardez.

1. Je Suis Smoking un fag

To star in a French film, you must be smoking a cigarette at all times, even when you’re in the bath, in hospital, or wandering through a warehouse full of dynamite. In I’ve Loved You So Long, the quite patently British Kristen Scott-Thomas smokes more fags in 2 hours than Bill Hicks did in his entire life. And she has a right bloody gob on as well.

2. Je Suis staring out of the fenetre

Run out of ideas? In French films it is entirely acceptable to substitute dialogue and action for long periods of gazing out of the window. Nathalie Baye in Jean Luc Godard’s Slow Motion looks out of the window for what seems like days. Who knows what she’s thinking? Actually, she’s probably thinking: ‘I’d better nip down to the Monoprix for 200 fags and a Yoplait’.

3. Je Suis Une kooky pain dans le derriere

The French love a bit of far fetched magical realism and they spread it on thicker than Bonne Maman. Cue an endless parade of girlish free spirits with no grip on reality, fateful chance meetings on Le Metro, dropped passport photographs, and all manner of twinkling and winking that makes you want to be sick in the Seine. If I saw that Amelie down the pub I’d totally slap her quirky face in.

4. J’ai une face comme un arse

Although there are a fair few French actors I wouldn’t chuck out of my bed for farting the theme tune to Jeux Sans Frontiers, for male French stars, being good looking is not a requirement. Better that you look like an aged, post coital rhino who has been rutting in a swamp all night, or if you have a nose like a deformed butternut squash. In L’Homme Du Train, Johnny Halliday is meant to be sexy, despite looking like a crocodile handbag with a wig on. Add Serge Gainsbourg, Gerard Depardieu and Jean Reno into the mix and you’ve got yourself a great big buffet of ugly quiche.

5. Je Suis dans le buff

Nudity and rambunctious shagging in French films is compulsory by law. If there isn’t a nipple by the 12th minute, the entire cast and crew are arrested by les gendarmes and thrown into the Bastille where they’re forced to listen to Carla Bruni albums. Of course, the French always say that nudity is integral to the plot. (Even if that plot is usually all about Emmanuelle Beart’s muff.)

6. Pardonnez ma ‘eavy ‘anded metaphor

While American films like to whack audiences over the head with explosions and car chases, French movies prefer to tie some unwieldy metaphors around your ankles and drop you into a consomme of half-baked poetic symbolism. Your lead character is a fisherman? It’s a metaphor for dissatisfaction. He meets an ageing prostitute? She is a metaphor for death. They have a baguette? A metaphor for sex. What-EVA. In a French movie, you can’t go for a shite without it being a comment on the great existential void.

Et voila. I’m sure there are loads more, but I couldn’t be arsed to read the subtitles properly. If you’re going to see a French movie this weekend, I suggest you bring a bottle of Burgundy into the cinema and take a swig every time someone shags, smokes or nothing happens. Me? I’m off to watch Sandra Bullock in Armed and Fabulous on ITV7.

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Destino Woodstock y documentar el hippismo

Un chaval judío con los negocios que le van de culo. Un motel decrépito con grandes planes en un pueblecito en medio de la nada, estado de Nueva York, con una dueña tiránica con su marido (un cachondo mental) y su hijo – el chaval mencionado. Este es el punto de partida de Destino Woodstock (2009), del taiwanés Ang Lee, el mismo que dirigió Brokeback Mountain (2006), Hulk (2002), Tigre y Dragón (2000) y Sentido y sensibilidad (1995), por lo que podemos decir que es un tipo bien diversificado.

La peli está bien, es entretenida, tiene algún punto gracioso… pero poco más (un ‘bastante bien’, pero vamos…). Pero claro, ves ‘Woodstock’ en el título, y como que llama un poco (al menos a zumbaos como un servidor). Tiene un poco el rollo mitificador de la época, del rollo hippie-flowerpower, aunque el punto de vista del pragmatismo de los negocios da otro aire. Jipi en helicóptero, ejecutivos en corbata, paz y amor con bolsas llenas de billetes (y una frase lapidaria al final: “¿Y ahora qué?”, y responde el organizador del festival: “Ahora nos demandaremos todos por el dinero, pero estos días de paz y amor quedan”, o algo por el estilo). Aunque claro, siempre el protagonista – el chaval judío de marras – ve la luz a partir de compartir algo de tiempo con un ex compañero de colegio y ex combatiente de Vietnam que vuelve zumbao de la cabeza, el ver el mundo hippie, un tripazo del copón (que me recordó al de Accross the Universe, de 2007, cuando Bono canta ‘I’m a Walrus’), etc.

Vamos, otra película en la que se mitifica esa época ese festival, como la de Casi famosos (2000), con sus errores factuales (para variar). Obviamente, en este rollo de cómo-molan-las-drojas-psicodélicas, no van a hablar de la visita de George Harrison a San Francisco en el ‘Verano del amor’ (1967), cuando vio los efectos que estaba causando el LSD y dijo que no se volvería a meter esa mierda nunca más. Aunque, y eso me gustó, el final de la peli conecta con el concierto de los Rolling Stones (y más) en el circuito de Altamont, California, otro de los símbolos del fin del hippismo (junto al festival de la Isla de Wright, y los asesinatos de Charles Manson), y que bien se documentó en Gimme Shelter (1970), con un Mick Jagger al 100% de condiciones (whatever) intentando poner paz… sin mucho éxito.

Para acabar, decir que dentro de la banda sonora, llama la atención que no hay ninguna canción especialmente famosa, hasta el mismísimo final, cuando suena ‘Volunteers’ de los Jefferson Airplane, grupo más que fundamental del ‘San Francisco Sound‘.

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Maradona no es una persona cualquiera

Julio de 1990. Final del Mundial de Italia. La reunificada selección Alemana (hecho que no conocía entonces, a los ternascos 7 años) contra Argentina. La Argentina de Diego Armando Maradona. Ya conté en la entrada ‘Final de un Mundial’ con quien iba en ese partido, en medio de la incomprensión por ser el único de mi alrededor que iba con Argentina.

El Diego, el Barrilete Cósmico, el Pelusa, Maradó… Vamos, Maradona, para entendernos. Como se suele decir, personaje que no deja indiferente a nadie, personaje amado y personaje odiado a partes iguales. Y que a mi, de siempre, me ha fascinado.

22 de junio de 1986, Mundial de México: marca el mejor gol de la historia (e impagable con la celebérrima narración de Víctor Hugo Morales). Y el gol más cabrón posible (“El gol fue con la mano. Los gritos con el alma”). Argentina, Maradona, termina levantando el trofeo.

17 de marzo de 1991. Primer positivo por dopaje de Maradona, tras un Nápoles – Bari. Ahí comienza la caída.

Septiembre de 1992: un gordo, rotondo Maradona, ficha por el Sevilla.

21 de junio de 1994: Mundial de Estados Unidos. Maradona marca contra Grecia y lo celebra desencajado con la cámara. Da positivo en el control antidopaje del siguiente partido, contra Nigeria. Final de su carrera como jugador de fútbol (de verdad), aunque luego jugó 31 partidos con Boca Juniors entre 1995 y 1997.

¿Y después? Clínicas de rehabilitación, en Argentina y Cuba. Escándalos y más escándalos. Tatuajes del Ché Guevara, entrevistas con Fidel Castro, declaraciones de las que hacen subir el pan. Hijos no reconocidos. Una iglesia en su nombre. Estar al borde de la muerte. Y resucitar.

Maradona, creo yo, y como muchos, es una especie de héroe, con sus tentaciones – en las que cae sin medida – y su grandeza (en los campos), adoración sin medida tanto en Argentina como en Nápoles. Ni Messi, ni Pelé, ni Cruyff, podrán compararse nunca con Maradona. Jugar, Messi jugará mejor, seguramente, aunque hasta que gane un Mundial el runrún continuará. Podrá meter goles similares como este y este, encandilar a los aficionados cada fin de semana. Pero no será igual considerado nunca. ¿George Best? ¿Cantona? Tampoco, y además, ni cerca. Pero estos dos, junto a Maradona, son jugadores malditos: la gente no les respeta, les ama. Va más allá que la simple admiración. Son capaces de lo mejor y de lo peor. De un genio que es capaz de pegarle una patada a un hincha del Crystal Palace, del extremo ye-ye conocido como ‘Quinto Beatle’ que se bebe a sí mismo hasta morir, el D10S que está totalmente trastornado y lleno de sí mismo mientras esnifa cocaína.

Y como todo Dios (no “como todo dios”), pues el culto ha dado en películas, libros, canciones y documentales. Y muchos hablan no sólo de las grandes glorias, sino también de las caídas y recaídas, para hablar de sus resurrecciones. El camino de san Diego (2006), el biopic Maradona, la mano di Dio (2007), el documental Amando a Maradona (2005), el El día que Maradona conoció a Gardel (1996), la autobiografía Yo soy el Diego, el libro comparativo y ensayo contra los mitos Comediantes y mártires: Gardel, Evita, el Ché y Maradona, Maradona: Iconografía de la patria, etcétera, etcétera, etcétera. Y esto de cine y libros como pequeña muestra de ‘sólo’ un futbolista, para muchos.

Pero es el documental Maradona, por Kusturika (2008) el que da, desde mi punto de vista, una visión grande del personaje. Salen sus miserias más misérrimas, entrevistas en las que se ve endiosado, cantando canciones dedicadas a él mismo (¿quién hace eso?), con su familia, con cohortes de seguidores, aparecen ritos de su iglesia… Y se entiende totalmente que El Pelusa esté loco, esté trastornado totalmente: un chaval de un barrio misérrimo que a los 16 años debuta con la selección argentina y que es considerado ya El Salvador, el Mesías del fútbol argentino, que a los 22 es fichado por el FC Barcelona por la mayor cantidad pagada por un futbolista hasta la fecha, que en Nápoles – ciudad trastornada – se gane la liga y la UEFA (nunca un equipo del Sur de Italia había ganado la liga)… Ver las imágenes del documental hacen que se entienda al personaje Maradona, y que se llegue a pensar “Me pasa lo mismo, y yo acabo peor que este”.

Y para los minutos musicales, canciones sobre Maradona:

La que quizá es más conocida es la de Calamaro, con título… ‘Maradona’. Es de estas canciones que parecen hechas para un estadio directamente.

Manu Chao tiene dos. En Santa Maradona (es de Mano Negra, de hecho), hay coros de “Maradó, Maradó…” y narraciones de fondo de goles suyos. Bueno, y habla de Maradona, al fin y al cabo. Y luego tiene la canción ‘La vida tómbola’, que sale en Maradona por Kusturica.

Un tal Rodrigo tiene una canción llamada ‘La mano de Dios’, que aparece también en el documental de Kusturica – en la que digo que sale el mismo Maradona ‘cantándose’. Y que aquí está. Yo me preguntaba viendo esto lo que le debía pasar por la mente a Claudia (su ex mujer) y a Dalma y Giannina – mujer del Kun Agüero – (sus hijas) en el estribillo de “Diego Diego olé olé olé” y cuando salen al escenario. ¿Pensarán que su padre es normal, psicológicamente hablando?

Sea como sea… ¡Larga vida al Diego!

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Malice in Wonderland, o como hacer una ida de olla de otra ida de olla

Esta entrada iba a ser una nota al pie en la de Life Aquatic, pero al final me quedó un pie de página medio largo por aquello de incluir valoraciones de usuarios de IMDB, así que merece una entrada en sí misma, por no aburrir al personal en la anterior, más que nada. Allá vamos.

Malice in Wonderland (2009 – ¿La estrenarán en España?), de un tal Simon Fellows. Una adaptación / puta locura / ida de olla de Alicia en el país de las maravillas, con Shanon de Lost haciendo el papel estelar, y situada en ese gran país isleño del sur de Islandia. Con una estética que a ratos me parecía Airbag, Moulin Rouge o alguna película de Guy Ritchie como Lock, Stock & Two Smoking Barrels o Snatch – pero sin el gran Vinnie Jones.

Para ir ambientando, decir que uno de los usuarios de IMDB dice sobre esta película:

All it really manages to achieve is a complete and utter feeling of ‘what the hell is going on?’ It’s a messy bad acid trip of a film” (“Todo lo que consigue de verdad es una sensación completa y total de ‘¿qué carajo está pasando?’ La película es como un mal viaje de ácido”).

¿Quién no se anima después de este comentario a verla? Vale, hay otra tipa que pone que hasta lloró al final, y aún me cuestiono sobre su facilidad lacrimal. Otro maravilloso comentario en IMDB es:

I only know Maggie Grace from her role as one of the worst characters on Lost, so I was also surprised that I could see her on film without hoping she’d get hit by a bus (I guess that means she’s a good actress?)” (“Sólo conozco a Maggie Grace por su papel como uno de los peores personajes de Lost, así que también me sorprendí que podía verla en una película sin esperar que fuese atropellada por un autobús (¿Supongo que eso significa que es buena actriz?”)

Por aquello de la ecuanimidad, también la gente pone a parir esta película, atacando desde su guión hasta su oportunismo por lanzarla aprovechando el momento de Alicia en el País de las Maravillas de Tim Burton.

En fin, por si alguien con el espíritu suficiente para verla inmediatamente, está en Películas Yonkis, con unos subtítulos lamentables que merecen la pena. Hay un momento que dicen “Women are Evil”, con un acento británico para mi totalmente ilocalizable – que no imposible de entender –, pero el coleguita / máquina encargada de los subtítulos entiende ‘Women are double’. No es coña.

Dentro de las categorías, daremos un Mooola raspado/Está bastante bien alto, pero eso, creo que merece la pena verla.

Por último, dejo también una perla de la película:

¿Arte? Por aquí el arte se entiende como el conseguir un tatuaje bien deletreado”.

Fuckin’ brilliant.

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