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Banana Monarchy, de Otis B. Driftwood


Banana Monarchy [1]

de Otis B. Driftwood, en su más que recomendable blog: http://driftwood.librodenotas.com/

 

Aparentemente para los poderes públicos (los fácticos y los que se votan), tener a cuatro gatos con una caseta de información en la plaza más emblemática de Madrid queda feo. Especialmente cuando en unos días un señor con boina blanca, ropajes bordados en oro y zapatos que cuestan más que mi sueldo de un mes, tiene que pasar por allí en un auto blindado para saludar con la manita mientras se acerca a un festival de masas que todos pagamos de nuestro bolsillo a cambio de nada.

Cuando gente que apoya, no a esos cuatro gatos, sino a la idea que ellos, entre otros, han querido mantener viva y caliente, esos poderes públicos deciden decretar el estado de sitio dentro de esa plaza. Como si estuviésemos en guerra o hubiera habido amenaza de bombas (plural), la policía desaloja la plaza, corta los accesos y la deja virtualmente vacía, excepto por la presencia de unas lecheras y varios grupos de antidisturbios dispuestos a liarse a estacazos a poco que un superior les dé la orden o que, simplemente, consideren que alguien se está pasando de rosca. De ese modo, lo que en principio podría haber sido una simple molestia para comerciantes, paseantes y turistas (¡ay, los turistas, qué poco les estimamos pidiendo ante sus narices una vida mejor!), se ha convertido en la enésima imagen de la vergüenza que España muestra al mundo civilizado.

Entretanto, esos mismos comerciantes, ignorantes cortoplacistas que no saben que cualquier día no habrá quien pueda comprarles sus baratijas, hablan por boca de un portavoz que exige mantas de hostias contra esos desharrapados. Quién se creerán que son, aparcar su culo a cien metros de MI tienda para pedir una democracia de esas, se puede oír retumbando en su destartalado cerebro. Ellos no pasan penurias, votan a quien deben y viven felices.

En paralelo, un pacto entre los dos partidos gobernantes impedirá que formaciones pequeñas puedan presentarse a las elecciones que en breve llegan, salvo a expensas de un altísimo coste, para muchos inasumible si antes no han tenido ningún tipo de representación. Lean bien esto: impedirá que se presenten. La democracia secuestrada por quienes ya tienen su culo marcado en un escaño. Haber venido antes, parece que dicen. Y ante esto, a no pocos ciudadanos les parece buena idea porque “celebrar unas elecciones es un proceso que cuesta mucho dinero al Estado”. Treinta y cinco años llevamos de una democracia imperfecta, y aún hay gente que no tiene ni puta idea de lo que significa esa palabra.

Y cuando los poderes públicos deciden vaciar una plaza y cortar sus accesos, quienes no pueden entrar en ella no se arredran y van a otra plaza, se mueven por las calles, se dirigen a Callao, a Cibeles, al Paseo de la Castellana, a donde se les vea y se les oiga. Porque son más y porque les asiste la razón. No hacen nada más que moverse y protestar, moverse y protestar, moverse y protestar. Y en esas que llegan a las puertas del Ministerio del Interior y la policía, obedeciendo órdenes, carga, golpea, intimida, vuelve a golpear, secuestra móviles y borra imágenes, se burla de quien le pide identificarse… Un periodista (no sólo uno) está grabando lo que pasa y hablando con miembros del cuerpo. De repente, le mandan al suelo, le golpean a discreción y luego le detienen. Los policías que cometen esa barbaridad la redondean con mentiras, sin saber —o sabiendo— que otra persona les ha grabado también y todo el mundo ha podido ver ya lo que sucede. Lo que creíamos que se había desterrado desde hace años. Todo porque un periodista quería cumplir con su deber, que es el de informar. Un deber que la televisión pública, de nuevo instrumento gubernamental, ignora de plano… la noticia ni siquiera aparece en la portada de su web, a pesar de su gravedad.

Mientras, el presidente del Congreso afirma que lo pertinente ahora es que su partido y el de enfrente se unan y gobiernen juntos, “porque la situación lo requiere”. Ya puestos, podría haber pedido que se dejen las elecciones a un lado y se regrese al turnismo de los tiempos de Cánovas y Sagasta. Qué sabrá el pueblo… los que nos votan estarán de acuerdo y los que no son unos perroflautas que mira qué asquerosa dejan la plaza. Qué dirá el Papa cuando vea esto , se lee entre las líneas de su flequillo implantado. Otro político autodenominado socialista, el ex-ministro del interior y candidato del partido al 20-N, afirma que son doscientas personas las que cortan las calles. Doscientas. Lo que hay en la cola de una discoteca. Ciego, sordo, mudo y embustero. Un encantador de serpientes, que decían de su mentor monclovita y mismamente puede aplicarse él. No hace ni dos días que lanzaba “guiños” a los mismos a los que después su sucesor en el cargo, ese siniestro personaje con forma de ministro que cualquier gobierno con un mínimo de vergüenza ya habría destituido, se encarga hoy de canear a base de porra y gorra.

Dentro de unos días el jefe de un estado teocrático, machista, homófobo, protector de pederastas y criminal por omisión circulará libremente por la misma plaza que hoy y ayer estaba negada a los ciudadanos que la pagan; esos mismos poderes públicos le recibirán con abrazos y parabienes; bloquearán esas mismas calles y plazas con mayor trastorno para quienes por ellas pasan que los cuatro perroflautas de ayer o “Los 200” de hoy; le cederán un asiento en los cómodos sofás del gobierno y lanzarán albricias por sus fieles, inasequibles al desaliento. Y después, con el dinero de todos, limpiarán la mierda que dejó él y su cohorte, que seguro que no regresan sobre sus pasos para terminarla de limpiar. Eso sí, en lugar de oler a personas sin zapatos de cuatro mil euros que sólo piden cosas justas, olerá al agua bendita de quien se considera con derecho a decir a los demás que son inferiores por derecho divino.

Y no pasará nada, porque nunca pasa nada. El Estado seguirá pagando los caprichos del señor con boina blanca e invitándole a té con pastas con que éste mueva un sólo dedo. La prensa tendrá titulares y miles de letras loando a la multitud que se concentra ante su líder espiritual. Los indignados, apellido que en realidad designa, simplemente, a ciudadanos, desaparecerán de las portadas de los periódicos y, en su lugar, veremos la foto de nuestros parásitos de plantilla (éstos en vez de boina llevan corona) tomando vacaciones de no se sabe muy bien qué trabajo mientras un director aprueba un pie de página admirando que el yerno favorito de España ayude a su muhén a no tropezar con la borda del yate.

Y debajo de todo esto, en las páginas que nadie lee, la democracia se seguirá recortando poquito a poquito. Eso es lo que pasa en la transición de una democracia imperfecta a una monarquía bananera.

Postdata. Al parecer la Delegación del Gobierno ha decidido levantar el bloqueo de Sol (prohibiendo acampar) y los ciudadanos ya están entrando y manifestándose en la plaza. A pesar de esto, los sucesos de estos dos días exigen que la delegada del Gobierno y su jefe, el ministro Antonio Camacho, no sigan ni un minuto más en su puesto. Su actitud y sus decisiones son impropias de un Estado democrático y de derecho. Hay abierta unapetición online (seguramente inútil, como ha pasado con esa lacra llamada Felip Puig) por si quieren añadir su firma exigiendo su dimisión o, de no producirse, su destitución.

Segunda postdata. Si creen que el texto anterior, fruto del cabreo, resulta exagerado, piensen en lo siguiente: de no ser por Internet, por las informaciones que proveen los ciudadanos y por redes como Twitter, probablemente nada de esto se hubiese sabido más allá de lo que las televisiones hubiesen querido —o se les hubiese ordenado— contar. Nunca, nunca, den por sentadas sus libertades.

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15-M: la muerte de la (palabra) izquierda (Juanlu Sánchez, en Escolar.net)

El 15-M se resiste a definirse como un movimiento de izquierdas. No hay pancarta que la nombre, no hay cántico que la reclame, no hay comunicado que la mencione: la palabra ‘izquierda’ ha sido descatalogada del manual de cultura política que este movimiento multicéfalo propone para el futuro.

El grupo de trabajo de Economía de Sol trabaja sobre 22 propuestas entre las que se incluyen la tasación de transacciones financieras, la banca pública, el aumento del salario mínimo, el rechazo a la reforma de las pensiones, el 0,7% para Cooperación o políticas económicas de género. En Salud reclaman sanidad pública universal, en Educación cuestionan el papel de los colegios concertados. Aunque hay grupos de trabajo minoritarios con otro tipo de mensajes de inspiración más anarquista o “autónoma”, las iniciativas de los más numerosos podrían encontrar su fundamento en la política de lo que hasta ahora se ha llamado izquierda. Pero preguntas y te dicen: no, no somos un movimiento de izquierdas.

En el manifiesto de Democracia Real Ya se hace referencia a “la igualdad, el progreso, la solidaridad, el libre acceso a la cultura, la sostenibilidad ecológica y el desarrollo, el bienestar” garantizados por un gobierno que “debe ser del pueblo”, a la vez que se critica el bipartidismo “PPSOE” como fuente de muchos de los problemas sociopolíticos.

Y, sin embargo, Democracia Real Ya comentaba ayer en twitter que “entrar en derechas o izquierdas es un debate semántico. Mientras que el marketing político lo paguen los bancos no habrá ni una ni otra”, por lo que “estamos buscando algo diferente porque lo que hemos visto hasta ahora, no ha funcionado”.

La cuestión de la narrativa no es anecdótica y afecta a todo el escenario político, sacudido y nervioso tras el adelanto electoral, ávido además de hacer guiños a “los indignados” y sobre todo de recibirlos. He estado en encuentros informales entre personas muy activas del 15M y otras integradas en grandes organizaciones políticas tradicionales y todo lo que éstas últimas reclamaban era que los del 15M se declararan “de izquierdas”. Para poder comprenderles, otorgarles una categoría en su forma de ver el mundo y descansar en paz antes de seguir hablando.

Otro ejemplo de que no hablamos de un capricho ni una ocurrencia de Sol: antes del 15M, en el mes de enero, en la presentación en sociedad de Equo, el nuevo partido ‘ecosocial’, Daniel Cohn-Bendit soltó una perla que dejó fríos a algunos de los asistentes de más trayectoria: “Los ecologistas no somos ni de izquierdas ni de derechas”. Luego tuvo que matizar, ante la inquietud palpable: “Estamos contra la derecha y para cambiar la izquierda“.

Y de nuevo cito un tuit de DRY: ”Nosotros vamos más allá de ser de izquierdas o derechas. Son ideales que dividen a los que están abajo de la pirámide”, un argumento que bebe de la misma lógica que estas palabras de Ollanta Humala en la campaña electoral que le ha conducido a ser presidente de Perú: “Yo no soy de izquierdas ni de derechas; yo soy de abajo”.

Resulta que no estábamos presenciando la muerte de las ideologías sino la muerte de la terminología y puede que de algo más. Los sociólogos y politólogos ya nos dirán si es porque hablar de “conciencia de clase” del “proletariado” ya no tiene sentido para universitarios frustrados. O si es porque se ha baboseado tanto sobre el vocabulario de izquierdas que al final ha perdido su valor y, como ocurre con todas las palabras vacías, desaparecen. O porque la heterogeneidad y la obsesión por el consenso evita etiquetas para evitar escisiones. Si es porque el esquema ya no es trabajadores contra el capital sino representados contra representantes, o si es porque la red está construyendo una sociedad donde la inteligencia colectiva se nutre de eficacia de lo individual más que de la fuerza de lo colectivo.

No me digan que no está interesante la cosa.

 

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La piratería acaba con la industria discográfica, en El País

Se estima que más del 20% de las ventas se realizan en el mercado negro

En los primeros días del pasado mes de noviembre, la casa de discos Belter, una de las empresas fonográficas más importantes de la década de los sesenta, presentaba expediente de crisis. Hace apenas dos semanas que Columbia, otro de los sellos punteros no hace mucho, pasaba a formar parte de la multinacional RCA. La amenaza de cierre sigue pendiente para otras muchas firmas.

Tanto las multinacionales del disco como las nacionales o los sellos independientes apuntan hacia causas comunes: la piratería, el alto coste de las obras y, consecuencia de todo ello, la baja de las ventas.El panorama de crisis en la industria discográfica es general en toda España. Solamente en Cataluña, donde se vende el 357 de la producción de discos, se estima que las ventas han descendido en mil millones de pesetas anuales.

En poco más de un año han desaparecido de la faz barcelonesa la gran editora discográfica catalana histórica, Edigsa; una de las instituciones peninsulares de la fonografía, Belter, y las delegaciones centrales de las dos últimas multinacionales que todavía las mantenían en Barcelona, Ariola-Eurodisc y EMI-Odeón. En contrapartida, un travestimiento, el de la mentada Edigsa en PDI, y una epifanía, la de Picap. El balance, por más buena voluntad que se le ponga, no resulta precisamente alentador.

Antonio Ortega, director general de Zafiro, una de las casas españolas que por el momento puede seguir haciendo frente a la crisis, asegura que la situación del sector no es ajena a la crisis general del país. “Aunque el producto que hacemos tenga un carácter artístico, esto es un negocio de consumo y, al igual que sucede con los libros o el cine, uno de nuestros mayores problemas está en que los costes de producción aumentan cada día, mientras que la demanda no sólo, no crece, sino que ha disminuido”.

En términos semejantes se expresa Augusto Sarria, director general en España de la multinacional CBS, aunque para Sarria el auténtico cáncer del sector es la piratería. “Nosotros hemos tenido un balance económico igual al del año pasado. Igual dinero, pero menos unidades, lo que supone un estancamiento del mercado. La industria pirata es la que saca beneficios enormes. Hacen un negocio tremendo con la venta de las casetes. Tienen una red perfectamente organizada y frente a la que, por el momento, se está haciendo muy poco”.

Como prueba de la perfección del trabajo pirata, tanto Antonio Ortega como Augusto Sarria muestran sobre las mesas de sus respectivos despachos casetes piratas cuyo aspecto es exactamente igual al de las cintas grabadas por ellas. Sólo mínimos detalles, imperceptibles para el consumidor, diferencian las casetes de una y otra casa.

Carlos Grande, gerente de la Asociación Fonográfica y Videográfica Española (AFYBE), advierte que, dadas las características del mercado negro, es difícil precisar cifras, pero estima que más del 20% de las ventas de casetes se realiza fuera de los circuitos legales. “La piratería crece desmesuradamente desde hace cinco años. Son productos casi idénticos a los legítimos, que se han convertido en la mayor amenaza para el mercado”.

“Y se venden a menos de la mitad del precio en puestos callejeros o en bares”, se lamentan ambos directores generales. La piratería les preocupa hasta el punto de que Sarria integra una comisión que está desarrollando una exhaustiva investigación con apoyo de la Sociedad General de Autores de España y de la AFYBE. “En Estados Unidos hay una sección especial de la policía encargada de luchar contra este problema, y se puede asegurar que han avanzado mucho”, añade Sarria.

Las modas

La incidencia de los cambios de los gustos musicales y la no adaptación a ellas de las casas de discos tiene una fuerza relativa, según Antonio Ortega. “Nuestro catálogo está integrado por un 98% de artistas nacionales. Esto indica que nuestra línea está en la promoción de cantantes nuestros. Dentro de ello, sabemos que los gustos cambian de forma rápida y nosotros tenemos que hacer lo mismo”. Por ello, Zafiro tiene en su catálogo 40 grupos de heavy, de los que aseguran que al menos 10 de ellos son los más vendedores de España. Por poner algún ejemplo, el director general de Zafiro habla de Barón Rojo o de Obús.

No cree Ortega que las casas de discos puedan dirigir los gustos del público. “Eso es algo totalmente incontrolable. Al margen de estos grupos, que puede que sean los que más copias venden, nosotros tenemos fichajes de gentes que tienen un mercado permanente: José Carreras, María Dolores Pradera, Chiquetete. La gente compra lo que de verdad le interesa, no porque le condicione la publicidad. Si fuera de otra forma, sería maravilloso, porque podríamos planificar sobre seguro; pero el campo de la creación es imprevisible y ahí está nuestro riesgo: con cuatro lanza mientos que sean un fracaso, cualquiera de nosotros tendría que cerrar”.

Frente al mercado establecido se produjo a principios de 1980 el nacimiento de los sellos independientes. La idea que animó a la mayor parte de los promotores de estos sellos fue conseguir que los nuevos grupos de rock pudieran sacar a la calle los discos que en tonces se les negaba en el merca do convencional. Con todo, jamás han llegado a suponer una amena za para estos últimos.

El grupo que animó todo este cotarro fue Kaka de Luxe. Los primeros sellos independientes fueron DRO, Grabaciones Accidentales, Tres Cipreses y una lista por entonces interminable. Para con seguir grabar un disco sólo era necesario reunir entonces alrededor de un millón de pesetas, y luego, de manera rudimentaria y manual, dar todos los pasos tradicionales por la industria del disco: hacer el corte de acetato, alquilar los estudios de grabación, encargar las carpetas, ocuparse de meter las copias en sus correspondientes fundas, distribuirlos por las tiendas, etcétera. “Quisimos hacer una nueva experiencia con otra música y vivir de ello”, explica Esteban Torralva, uno de los promotores del sello Tres Cipreses, “pero fracasamos porque llegamos tarde a este invento y porque nos faltaba experiencia”.

A caballo entre los sellos independientes y el mercado convencional se encuentra la compañía Nuevos Medios, nacida en Madrid con las mismas pretensiones de los independientes, pero con los objetivos de las compañías más tradicionales.

Los Nuevos Medios

Mario Pacheco, uno de los componentes de Nuevos Medios, ex plica que precisamente todos los promotores de este sello proceden de las casas de discos con más fuerza en el mercado. “Teníamos una experiencia importante del sector y nunca nos lo planteamos como un capricho temporal de niños pequeño- burgueses. Queremos vivir de esto editando a grupos de calidad como son La Mode, Golpes Bajos o Pepe Habichuela, por citar a alguien. Además, editamos en España lo mejor de lo que hacen los sellos independientes de Inglaterra y Estados Unidos”, señala Pacheco.

En Barcelona se ofrecen dos curiosidades dignas de atención y estudio arqueológico. De un lado está la discográfica independiente. Se trata de Filobús Records, con nueve elepés ya en su catálogo, dedicada al vanguardismo y experimentalismo y con una aceptable audiencia en el extranjero con inquietudes. Tres discos del guitarrista Albert Giménez, otro del teclista Conrad Setó, los editados, respectivamente, por los grupos Koniec y Naïf (este último doble) y Peruchos, más Six jours a Barcelone y Entr’ acte constituyen todo su catálogo. La segunda de las curiosidades en el terreno de la edición fonográfica la constituye Fresh Sound Records, cuyos discos se editan para venderse, en su gran mayoría, fuera de España.

La actividad de Fresh Sound cae en los secretos ámbitos del discófilo, reproduciendo con pelos y señales cubiertas interiores, carpetas, sellos y grabaciones de un segmento de la historia del jazz que crea un curioso tipo de fieles adictos; lo que se conoce como cosa West Coast.

Ángeles García y Mingus Formentor, en El País, 09/12/1984

Con todo esto de la Ley de Economía Sostenible, de “¡Están matando la música!” y demás gritos desesperados… Pues que mejor que sacar un artículo de 1984. El año, no el libro. Es decir, la música y las discográficas llevan muriendo 26 años. Como mínimo. Y cuando surgió el gramófono y la posibilidad de la grabación de la música, así como su popularización (hace bastante más que 26 años), los músicos decían que ese invento iba a matarlos de hambre, que no volvería a haber músicos porque no harían falta, que eso de que se grabase la música iba a hacer que toda la gente relacionada con la música… se iban a quedar en el paro. ¿No suena?

Lo que me parece más curioso es que esta gente – directivos de La Innombrable y demás entidades de gestión, como ejemplo mejor – , que no se cortan un pelo a la hora de pedir ayudas públicas, de pedir que se legisle contra la piratería (Se habla de piratería y de cosas ilegales, y lo que buscan es acabar con descargas legales, sin ánimo de lucro – redes P2P), son capitalistas. Y el capitalismo implica que todo avance tecnológico hace que las industrias tengan que ponerse al día para ser competitivas y sobrevivir en un mundo de constantes avances, para buscar el objetivo principal de las empresas: sacar beneficios. Pero claro, volvemos a un punto anterior: la falta de coherencia.

Así nos crece el pelo.

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Una manita de reflexiones antes de dormir

Cuasi abandonada la creación propia, dejo con unos cuantos pensamientos que me vienen a la cabeza ya que estamos.

1)      WikiLeaks, la sacrosanta Libertad de Expresión, y el Capitalismo: Otra de las inesperadas – o no – consecuencias de la macro-filtración de 250.000 documentos secretos y confidenciales (que tampoco voy a contar mucho, que para eso están los periódicos) es que se confirma que a las grandes empresas, o al capitalismo, o a los gobiernos, se la pela la libertad de expresión. Eso que siempre se había más o menos sospechado, pero que muchas veces bajo el pseudo-slogan de ‘El capitalismo equivale a democracia’, o el capitalismo es sólo posible bajo la democracia, pues otra vez más prueba ser… mentira, como tantas cosas. Mentira de la chunga. Tampoco descubro el agua caliente, o la luna, o la rueda, me temo. Porque lo de China ya apuntaba maneras, la reacción de EEUU y otros (muchos) países a las filtraciones demuestran que a) debido a que hemos cedido nuestro poder a los gobernantes, y no que los gobernantes son nuestros representantes, el que sepamos las cosas es malo. Muy malo. Lamentable. ¿Cómo puede ser eso? Rinzewind, mientras escribo esto, ha colgado en Las Penas del Agente Smith un post que copio-pego íntegro: “Defina hipocresía”.

When it comes to the flow of information, I think that the more freely information flows, the stronger the society becomes, because then citizens of countries around the world can call their own government to account.

(Cuando se trata de flujos de información, creo que cuanto más libremente circule la información, más fuerte será la sociedad, porque entonces los ciudadanos de los países del mundo pueden pedir responsabilidades a su propio gobierno.)

Barack Obama, noviembre de 2009, en China.

Even in authoritarian countries, information networks are helping people discover new facts and making governments more accountable.

(Incluso en países autoritarios, las redes de información están ayudando a la gente a descubrir nuevos datos y a hacer a sus gobiernos más responsables.)

Hillary Clinton, principios de 2010.

Cortesía de Íñigo Sáenz de Ugarte: defina ironía.

Más sobre esto gracias a John Naughton en el Guardian: Live with the WikiLeakable world or shut down the net. It’s your choice.

John Naughton escribe en el artículo mencionado justo una línea más arriba: “There is a delicious irony in the fact that it is now the so-called liberal democracies that are clamouring to shut WikiLeaks down […] What we are hearing from the enraged officialdom of our democracies is mostly the petulant screaming of emperors whose clothes have been shredded by the net. Which brings us back to the larger significance of this controversy. The political elites of western democracies have discovered that the internet can be a thorn not just in the side of authoritarian regimes, but in their sides too”.

Se decía que con la crisis se iba a refundar el capitalismo. Y luego va a resultar que el capitalismo nos refundará a nosotros. Y ahora con las filtraciones nos van a redefinir la democracia, o qué se supone que es el chiringuito que hay montado ahora. El emperador está desnudo, hace lo que se le pone en las narices, y nosotros además aplaudimos y pensamos ‘bueno, son cosas de gobierno’. No, cojones, no. Nosotros se supone que teníamos algo de poder. Algo. Se supone.

Si el tema de las filtraciones no es para hacer acampada delante de las Embajadas de EE.UU., y protestar en la calle hasta perder la voz, ya casi que no se lo que lo será. Si todos estos que se llenan la boca con las palabras ‘democracia’ y ‘libertad’, y ahora están como están por esto son capaces de que no arrastrar el morro por la acera por el doublethinking tan acojonante, no se… Que Chávez, Ahmadineyad, Hu Jintao o gente así ponga a parir a WikiLeaks y a Assange, normal. Que los otros sean peores que Eduardo Inda, es preocupante.

Y luego están las empresas. Los de siempre. Cuyos objetivos cada vez quedan más definidos. Amazon, PayPal, MasterCard, etc. Estos cabrones (y más) han comenzado a retirar apoyo a WikiLeaks, ya sea en forma de alojar la web, de no permitir donaciones, etc. Pero que estos – y muchas más empresas – no apoyen la libertad de expresión, no sorprende.

El mismo Rinzewind colgaba en Facebook la siguiente pregunta: Si el que filtró los documentos se los hubiese pasado al NY Times en lugar de a WikiLeaks, ¿habría orden de busca y captura contra Keller?

Yo no se, pero que los tejemanejes absolutamente más maquiavélicos y sucios de nuestros representantes se hagan públicos… ¿cómo cojones puede ser malo? Que durante el absolutismo, dictaduras, o cabronadas similares no se supiese nada… normal. ¿Pero no vivíamos en países donde la libertad de expresión? Aquí sólo se han contado hechos, cosas que han dicho representantes de un país en muchísimos países del mundo, sobre los gobernantes de éstos países. Como el nuestro. ¿Cómo puede no ser eso – publicar los documentos – libertad de expresión?  (OJO, que aquí el medio no difama a nadie, sólo publica copias de documentos que en ningún momento se han considerado falsos, ni por los propios estadounidenses). Leer ‘El derecho a la información diplomática’, en El País del 6 de diciembre (AKA ayer)

Hay que plantearse tantas cosas… ¿en qué carajo de sistema político vivimos? ¿No era la soberanía popular o algo por el estilo? ¿No eran los parlamentarios nuestros representantes? Parece que no mucha gente se plantea en qué cojones de chiringuito de trapo vivimos. Pero deberíamos.

Se busca. Por traficar con pornografía de los emperadores desnudos follándose a la Señora Justicia. (@ Las Penas del Agente Smith - http://rinzewind.org/)

2)      Mucho de lo dicho anteriormente, aplicar al terreno económico. Pero sobre todo: ¿en qué leches de tinglado vivimos? Siempre me pregunto cómo coño será posible que los malditoshijosdeputa que hundieron el barco, que nos dirigen (y no, no me refiero al Ministro precisamente), que dejan a la gente en la calle mientras ellos – de alguna manera – ganan más dinero, y que hacen que paguemos todos los platos – rotos y no rotos, pero habrá que comprar vajilla entera para conjuntar -, duermen por la noche. Porque supongo que duermen por la noche. Y son capaces de leer un periódico y ver los putos efectos de la puta crisis, de los ERES y demás, y seguir bebiendo el café mañanero como si de mirar el Facebook se tratase.

¿En qué mentalidad podrida cabe eso de que lo que vale es el máximo beneficio, sea como sea? En serio que lo pregunto. Porque no me cabe en la cabeza.

3)      Los libeggggales: en general, pero hoy dos, sólo dos. Concretamente. Gallardón y Aguirre. Aguirre y Gallardón. Una por ir triturando la educación y la sanidad de todos, la pública, la que garantiza los mínimos (y se supone que intenta tener calidad) para todos. ¿Cómo es posible que se den becas a los padres que mandan a sus hijitos a colegios privados? ¿No habíamos quedado que el Estado – o administraciones, pa’l caso – se debía mantener al margen para ‘favorecer el libre mercado’ (Liberales dixit). E ir jodiendo la imagen de Madrid allá por donde pasa, porque cada vez que abre la boca lo hace para a) amenazar b) reírse de otro c) insultar d) avergonzar al personal e) inaugurar algo que no está ni acabado f) hablar sobre las supuestas bondades del liberalismo (destacar las famosas loas al ahora rescatado país de Irlanda y sus políticas de liberalización). Y el otro por hipotecarnos para muchos, muchos años, y luego quejarse porque no se le da más pasta. Porque el muy cabrón cae bien. Y eso, es muy cabrón, y el tipo tiene los bolsillos peor que yo, de agujeros hablo. Porque tirar de crédito, los que puedan, pues allá ellos. Pero que la deuda de Madrid sea casi el 25 % de la deuda de TODOS los municipios de España… Tela. Mucha tela. Y luego a llorar al Gobierno. Y a quejarse porque no nos ayudan. Nene, que hacer castillos con lo que no se tiene hace que las cosas se caigan. Y otra vez: pagaremos los platos los mismos (gran idea la de Espe, de vender patrimonio del Ayuntamiento – de los madrileños, para entendernos – para sanear deuda). Y francamente, me jode sobremanera que este pedazo de animal quiera presentarse a la Presidencia de Gobierno (a ver si le dejan, también). Pero que la otra se presente… ya lo dije: Como salga Aguirre como Presidenta del Gobierno, yo me piro. Y por favor, que el último que salga del país que cierre la puerta y apague la luz.

Seamos coherentes, señores: si las cosas van bien, no vale ir exigiendo medidas de liberalización, mientras que cuando van mal se pide la intervención estatal.

Pero la coherencia… ¿dónde se habrá quedado?

4)      Y hablando de coherencia, estoy hasta los huevos del doublethinking de la prensa (y lo que no es la prensa) española, de las consignas lanzadas porque yo lo valgo, sin plantearse nada más que hacer daño o beneficiar a unos o a otros. Y no sólo el periódico más vendido de este país (que merece un capítulo aparte, y un libro en la antología del disparate), sino todos. Enric González lo ha planteado tantas veces – como oasis en medio del desierto, también hay que decir – que da rabia tener que repetirlo: ¿qué es el periodismo? ¿Qué quiere conseguir? Vale, esta es fácil: la pasta. ¿Cuáles son sus principios? ¿Qué tipo de periodismo queremos?

Que esto no viene de hoy, porque me haya dado por aquí. Pero ya que estamos, lo decimos.

5)      ¡Visca’lBarça! Que ya que estamos con la manita de reflexiones, pues eso. Que para manita, la de hace una semana en el Camp Nou.

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